Belleza y amor

La pasión es esencial en una relación

Cómo mantener viva la llama…

Por desgracia,  las relaciones sentimentales no viven una “luna de miel constante”, sino que se producen altibajos que, con unos sencillos trucos, podemos intentar paliar para tratar de reconducir la situación:

-La rutina mata, aprovecha que tenemos la playa a dos pasos, llévate a tu pareja a Calblanque a ver el atardecer y descorchad una botella de vino. Hasta al más “duro” le hace ilusión una sorpresa

La comunicación es básica, preocúpate si tus conversaciones trascendentales las tienes con un tercero… La solución aquí puede empezar por un aperitivo en la Plaza de Las Flores, propiciando una rato de ocio y acercamiento de la pareja.

Dormir desnudo sienta muy bien. Sí, estamos en Murcia, hace calor más de 300 días al año, ¿de verdad hay que ponerse un pijama de felpa? No existe sensación más placentera que dormir piel con piel.

Disfrutar del sexo sin tabúes mínimo tres veces a la semana. Las cosas como son, la monotonía cansa, y tiene que haber confianza con la pareja para innovar, probar, hacer locuras…. ¿Dónde radica la diferencia entre una buena amistad y una relación amorosa? en el sexo. Cada uno que pruebe lo que le guste, pero vamos, en Murcia tenemos desde hoteles de lo más románticos a locales liberales a los que viene gente de provincias limítrofes atraídos por la buena fama de los murcianos si hablamos de dotes amatorias…

Desconectar mínimo una vez o dos por semana. Aprovechar el tiempo con las amistades, mientras que con tu pareja te echas de menos ese día/rato y así le pillas con más ganas.

-Dejar las mentiras de lado. Para ser mentiroso hay que tener muy buena memoria, y además, Murcia es una ciudad muy pequeña y todo se sabe.

-Reír. La receta íntegra de la felicidad es un gran secreto, pero es obvio que las risas no pueden faltar nunca, ¡Hay que propiciarlas!

 

…Si siguiendo estas pautas la cosa no funciona, no hay por qué aferrarse a una relación viciada, máxime en pleno siglo XXI, donde cada uno es libre para pensar y actuar según sus ideales. Ya lo dijo Aristipo de Cirene el Siglo IV a.C., el ser humano es hedonista, su fin último es la consecución del placer y el bienestar en todos los ámbitos de su vida.

 

 

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