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Cuídate con Ernesto Gastón: LAS GRASAS TRANS NO DEBERIAN FORMAR PARTE DE MUCHOS ALIMENTOS

¿Porq qué me refiero a grasas “Trans artificiales”?,  porque resulta que hay dos tipos de grasas trans: Las grasas trans de origen natural que se producen en el intestino de algunos animales y los alimentos elaborados a partir de estos animales (por ejemplo, leche y productos cárnicos) que pueden contener pequeñas cantidades de estas grasas y las grasas trans artificiales (o ácidos grasos trans)que  se crean en un proceso industrial que implica altas presiones, calor e hidrógeno en presencia de un catalizador de metal. Este proceso convierte los aceites vegetales líquidos en una pasta espesa y tóxica que es sólido a temperatura ambiente.

¿Pero por qué son realmente peligrosas?
Esto es debido a que nuestro cuerpo no procesa grasas trans de manera eficiente (con la enzima lipasa, que descompone otras grasas), lo que significa que permanecen en el torrente sanguíneo durante más tiempo y por lo tanto es más probable que causen acumulaciones en los pequeños vasos del corazón.

Las grasas trans aumentan su colesterol LDL (“malo”) y reduce su colesterol HDL (“bueno”). Un nivel alto de colesterol LDL en combinación con un nivel bajo de colesterol HDL aumenta su riesgo de enfermedad cardíaca y derrames cerebrales.

Las grasas trans son fáciles de usar, económicas de producir y duran mucho tiempo. Estas grasas dan a los alimentos un sabor y una textura deseados. Muchos restaurantes y establecimientos de comida rápida usan grasas trans para freír alimentos porque los aceites con grasas trans se pueden usar muchas veces en freidoras comerciales. En este punto tengo que decir que un gramo de grasa tiene 9 kl pero cuando este aceite para freír se vuelve a recalentar una y otra vez el nivel calórico de este va aumentando exponencialmente.

Las grasas trans se pueden encontrar en muchos alimentos, como productos horneados que incluyen tortas, en la para hacer pasteles, galletas, pizza congelada, galletas, y margarinas y otros productos para untar.

Me pregunto yo qué pasó por la cabeza de la persona que realmente pensó en crear este “veneno” y vendérselo a los humanos. Es desconcertante, realmente.

Ernesto Gastón C.E.O. Nutrición Atlética

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